Usar los libros para crear retos creativos que construyan una cultura lectora

Si hay algo que motiva a cualquier profesor, es ver a un niños sostener un libro abierto.

Cuando se da un cambio en la educación, a los maestros se les presentan muchas elecciones: elecciones de cómo reaccionar al cambio, elecciones de cómo repartir el tiempo dentro de la clase, y cómo enfocarse en áreas que creen, esenciales para el crecimiento de sus alumnos.

Hacer más énfasis en la lectura independiente

Una de las elecciones que mi colega Genevieve Frederick y yo hicimos para lograr estándares más altos en nuestra clase de inglés, fue incrementar los requerimientos para que nuestros estudiantes eligieran lecturas de forma independiente.

lectura

Nosotros hicimos esta elección por algunas razones. La primera, sabemos que a los jóvenes y adolescentes, no les gusta que les digan qué hacer. Permitirles ejercer su habilidad para hacer elecciones dentro del contexto académico, los prepara para tomar decisiones académicas más complejas en el futuro. Segunda, sabíamos que estaríamos abordando textos desafiantes (que los estudiantes no elegirían por sí mismos) dentro de las clases. Pedir a los estudiantes que lean los textos que eligieron, fuera de clase, les permite desarrollar de forma independiente, las habilidades que desarrollan a través de la lectura de textos dentro de la clase.

Tercera, nos provee de un espacio desde el cual podemos evaluar las habilidades de lectura y comprensión de los estudiantes. Pedir a los estudiantes que escriban a acerca del libro que leyeron, nos aseguramos de tener evidencia válida de la habilidad de un estudiante para aplicar conceptos sobre multitud de textos. Por último, la elección de hacer más énfasis en las lecturas independientes, es una promesa de crear una cultura de lectura dentro de nuestra clase.

Tú conoces los retos

Implementar un programa anual de lectura independiente en la clase, no se salva de tener algunos retos. Puede ser un reto para cada estudiante encontrar “el libro” que les gustaría leer. También puede ser un reto para los maestros mantener el momentum con una generación de estudiantes adictos a las redes sociales.

He aquí lo que nosotros descubrimos

Primero, toma tiempo.

Tiempo durante el verano para que los maestros lean un montón de libros y de ese modo, puedan hacer las mejores recomendaciones. Tiempo de los estudiantes en las librerías, buscando. Y tiempo dentro del aula para lograr “enganchar” a los estudiantes con sus libros o para que se den cuenta de que tienen que elegir otro. Idealmente, los estudiantes encontrarán un libro que los enganche, que sea accesible y que los incite a pensar. Esto también puede tomar tiempo.

Segundo, los estudiantes deben ver la lectura independiente como algo significativo.

Esto no es solo otro requerimiento del maestro, es algo personal. Para lograr instalar esta mentalidad, empezamos por identificar una pregunta central para el año: ¿Qué significa ser una persona joven en 2015?

Desde ahí, necesitamos determinar algunos parámetros amplios y básicos para la lectura independiente.

En nuestro caso, decidimos que le pediríamos a los estudiantes que eligieran y leyeran una lectura independiente cada trimestre.

Sabíamos que había una enorme cantidad de libros de ficción y no ficción que cumplirían con este requerimiento, y sabíamos que, sin importar el libro que eligieran, este ejercicio los ayudaría a refinar su comprensión a cerca de lo que significa ser una persona joven en el 2015, y cómo los papeles de la gente joven han cambiado a través del curso de la historia.

Una vez que los estudiantes encontraron “el libro” , prevalecía un reto, ¿cómo haces para que sigan leyendo? Para nosotros, esta pregunta fue respondida con otro reto.

lectura independiente

El reto de los 500 libros

Una vez que introducimos el reto de la lectura independiente y tuvimos estudiantes enganchados en su primer libro, estuvimos esperando a que llegara el día en el que uno de ellos levantara la mano y preguntara “¿Qué hago si termino mi libro?” Fue ahí cuando comenzó el reto verdadero –para los estudiantes, no los maestros. Nosotros los retamos a los estudiantes de todas nuestras clases, a que de forma colectiva, leyeran 500 libro en el curso del año escolar.

El reto de los 500 libros, se ha convertido en una parte importante de la cultura de nuestras clases, incluso cuando no toma mucho tiempo dentro de las lecciones. Para motivar a los estudiantes y tener un registro visual de su progresos, nos pusimos creativos y volvimos a nuestros días como estudiantes, hicimos cadenas de papel. Un eslabón por cada libro leído y un color para cada una de nuestras distintas clases.

La competición sana, provee energía extra y genera interés conforme crece la cadena. Cada día que los estudiantes entran en el salón, tienen un recordatorio visual de cómo se convierten en lectores de forma colectiva, a lo largo del año.

En un punto medio del año escolar, nuestros estudiantes había leído de colectivamente 200 libros y habían practicado sus habilidades como lectores sobre aproximadamente 400,000 páginas de forma independiente.

 

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